Dolor al calzarte, inflamación y pus. La uña encarnada tiene solución definitiva.
Te explicamos el tratamiento de podología, desde la ortonixia hasta la cirugía menor, y los hábitos que la previenen.
La uña encarnada es una de esas molestias que, aunque pueda parecer pequeña al principio, tiene la capacidad de arruinar el día a día. Esa sensación punzante al ponerte el zapato, esa inflamación que no te deja en paz…
En Plexum somos un centro clínico con podología especializada en Carabanchel, entendemos lo frustrante que puede ser y sabemos cómo ayudarte a recuperar la comodidad de tus pies.
Cuando hablamos de una uña encarnada, nos referimos a esa situación en la que el borde de la uña del dedo del pie se introduce en el tejido blando que la rodea, en lugar de crecer libremente. Esto provoca inflamación, dolor e incluso infección. El dedo gordo suele ser el más afectado, aunque cualquier dedo puede verse implicado.
Las causas son variadas y entenderlas es clave para tratarlas bien y evitar que vuelvan:
La ortonixia es una técnica conservadora muy eficaz para tratar y prevenir la uña encarnada sin necesidad de intervención quirúrgica. Consiste en la colocación de una pequeña lámina o grapa metálica en la uña que ejerce una tensión controlada sobre sus bordes, corrigiendo progresivamente la curvatura excesiva.
La ortonixia es indolora, no requiere anestesia, no interrumpe la actividad normal y tiene una tasa de éxito muy alta en uñas con curvatura excesiva o en personas que quieren evitar la cirugía. El dispositivo se reemplaza periódicamente (cada 6-8 semanas aproximadamente) hasta que la uña ha adquirido la forma correcta. En nuestra clínica de podología en Carabanchel, la ortonixia es uno de los tratamientos más demandados y mejor valorados por nuestros pacientes.
En casos más severos o cuando la uña encarnada es recurrente pese al tratamiento conservador, la cirugía menor es la solución más eficaz. Se realiza bajo anestesia local, es ambulatoria y se completa en pocos minutos:
Se retira el borde de la uña que se encarna y se aplica ácido fénico en la raíz para destruir la matriz de esa porción de uña e impedir que vuelva a crecer. Es la técnica con menor tasa de recidiva.
En algunos casos se opta por la extirpación mecánica de la matriz de forma parcial o total, según la extensión del problema.
La recuperación postoperatoria es muy llevadera: puede haber algo de molestia durante las primeras 24-48 horas, controlable con analgésicos habituales. La mayoría de los pacientes retoman su actividad normal al día siguiente.