En nuestra consulta de psicología en Carabanchel acompañamos a muchas personas que, por fin, han puesto nombre a algo que llevan mucho tiempo sintiendo: ansiedad. Este artículo es para ellas.
La ansiedad es el problema de salud mental más frecuente en España. Sin embargo, sigue siendo uno de los más incomprendidos: muchas personas conviven con ella durante años sin saber exactamente qué les pasa, confundiéndola con nerviosismo, con mala personalidad o con una debilidad que deberían superar solos.
La ansiedad es, en su origen, una respuesta adaptativa. El sistema nervioso la activa cuando percibe una amenaza para preparar al cuerpo para la acción: el corazón late más rápido para llevar más sangre a los músculos, la respiración se acelera para oxigenar mejor, los sentidos se agudizan. Era muy útil para nuestros ancestros frente a depredadores.
El problema es cuando ese sistema de alarma se activa de forma excesiva, duradera o ante situaciones que objetivamente no representan ningún peligro real.
La ansiedad clínica —la que requiere tratamiento psicológico— es aquella que interfiere de forma significativa en la vida cotidiana: en el trabajo, en las relaciones, en el sueño, en el ocio.
No es una cuestión de voluntad o de actitud: es una disfunción del sistema de respuesta al estrés que tiene bases neurobiológicas claras y que responde muy bien al tratamiento psicológico.
Aquí tienes los 4 tipos de ansiedad más habituales para que entiendas las principales diferencias.
Preocupación excesiva y difícil de controlar por múltiples aspectos de la vida cotidiana (salud, trabajo, familia, dinero) durante al menos 6 meses. Muy frecuente, muy invalidante y muy tratable.
El trastorno de pánico consiste en episodios bruscos de miedo intenso (ataques de pánico) con síntomas físicos intensos: palpitaciones, falta de aire, sensación de muerte inminente.
El miedo al siguiente ataque se convierte en un problema en sí mismo.
La fobia social es el miedo intenso y persistente a las situaciones sociales o de actuación donde hay evaluación de los demás.
Puede limitar gravemente la vida laboral y personal.
La fobia es un miedo irracional y desproporcionado a un objeto o situación concreta (alturas, animales, sangre, aviones...).
Pueden tratarse con muy buena tasa de éxito en pocas sesiones.
Uno de los aspectos más desconcertantes de la ansiedad es que se manifiesta físicamente de forma muy intensa, lo que lleva a muchas personas a acudir al médico pensando que algo falla en su corazón, en su estómago o en su cabeza:
Un ataque de pánico es un episodio de miedo intenso y repentino que alcanza su máxima expresión en pocos minutos.
Los síntomas son tan intensos (palpitaciones, sensación de ahogo, mareo, hormigueos, sensación de muerte inminente…) que muchas personas los confunden con un infarto y acaban en urgencias.
Una vez que los análisis y el ECG descartan causa orgánica, el médico orienta hacia la psicología.
El problema no es solo el ataque en sí: es el miedo anticipatorio que genera. La persona empieza a evitar situaciones, lugares o actividades que asocia con los episodios previos, y esa evitación progresiva puede llegar a limitar gravemente su vida.
En casos extremos, la agorafobia puede llevar a la persona a no poder salir de casa.
Un psicólogo especializado puede ayudarte en el tratamiento la ansiedad. Cada caso es diferente, por lo que la individualización es fundamental.
El tratamiento de referencia para la ansiedad es la Terapia Cognitivo-Conductual (TCC), la intervención con mayor respaldo científico y eficacia demostrada en múltiples estudios controlados. En nuestra consulta de Carabanchel, el proceso terapéutico incluye:
Entender qué tipo de ansiedad tenemos, cómo funciona el ciclo de la ansiedad y por qué los intentos de control habituales a menudo lo alimentan en lugar de resolverlo.
El uso de técnicas como la respiración diafragmática, relajación muscular progresiva y mindfulness para bajar el nivel de activación del sistema nervioso autónomo.
La reestructuración cognitiva consiste en identificar y cuestionar los pensamientos automáticos que alimentan la ansiedad ("algo malo va a pasar", "no voy a poder con esto"). Aprender a evaluar las situaciones de forma más realista y menos catastrófica.
Cuando hay conductas de evitación, la exposición progresiva a las situaciones temidas (en imaginación o en la vida real) es imprescindible para que la ansiedad se descondicione. Es el componente más potente del tratamiento.
Consolidar las herramientas aprendidas y establecer un plan para afrontar los momentos de mayor estrés futuro sin que la ansiedad vuelva a desbordarse.