Casi todo el mundo ha tenido alguna vez una dureza en la planta del pie y ha intentado resolverla en casa con una lima o una piedra pómez.
Funciona a corto plazo, pero si la dureza vuelve una y otra vez en el mismo sitio, no es un problema de higiene ni de constancia. La dureza en la planta del pie es una señal de que hay un punto de presión anómalo que hay que corregir, no solo limar por encima.
En Centro Clínico Plexum contamos con un podólogo profesional para el tratamiento de las callosidades y durezas en los pies.
Una callosidad (hiperqueratosis) es la respuesta natural de la piel ante una fricción o presión repetida: la piel se engrosa como mecanismo de defensa.
Las callosidades en los pies aparecen casi siempre por una combinación de factores:
Distinguir callosidades del ojo de gallo importa porque el tratamiento y el riesgo de recidiva son distintos.
En nuestra clínica de podología en Carabanchel valoramos y tratamos tanto las callosidades como los ojos de gallo.
Una callosidad «normal» es una zona de piel engrosada, generalmente amplia y sin un núcleo definido.
Un ojo de gallo (heloma) es más pequeño, con un núcleo duro y bien delimitado que presiona hacia el interior de la piel.
Por eso suele doler mucho más al caminar incluso siendo de tamaño pequeño.
Usar cuchillas, callicidas o productos queratolíticos agresivos sin supervisión es una de las causas más frecuentes de heridas e infecciones podológicas que vemos en consulta. Especialmente en personas con diabetes o mala circulación, donde una pequeña herida puede complicarse seriamente y tardar en cicatrizar.
Además, la dureza volverá a aparecer si no se corrige la causa (el punto de presión de fondo), así que quitarla en casa solo trata el síntoma temporal; nunca la raíz del problema.
En Centro Clínico Plexum apostamos por la valoración y tratamiento completo de las durezas de los pies.
Retiramos la callosidad de forma segura con instrumental estéril, sin dañar la piel sana de alrededor: un procedimiento indoloro cuando se hace con la técnica adecuada.
Y, más importante todavía, valoramos por qué se está formando: estudio de la pisada, revisión del calzado habitual y, si hace falta, plantillas de descarga específicas en el punto de presión concreto, para que no vuelva a aparecer en las siguientes semanas.
Pide una cita con podología si tienes una dureza en la planta del pie o los dedos y cumples con alguna de estas situaciones.
Una vez realizado el tratamiento de las callosidades de los pies, sigue estas 4 medidas de prevención para que no aparezcan durezas: