El pie plano valgo supone la pérdida del arco longitudinal normal y un comportamiento biomecánico que va acumulando problemas a lo largo de la vida. Por eso, es importante tratarlo en cuanto se sospecha que existe.

En los niños se presenta hasta los seis años de forma fisiológica, es decir, de manera natural. Aunque hay que saber discernir si el aplanamiento es exagerado o el normal en esas edades.

Hay muchas razones para que se dé un pie plano (problemas óseos, musculares, neurológicos, traumáticos…), y son el podólogo y el fisioterapeuta, entre otros, quienes deben valorar ese origen y la forma de actuar, ya sea mediante ortesis plantares (plantillas), terapia manual, ejercicios, etc.

Aqui os proponemos una serie de ejercicios básicos para controlar la evolución del pie plano valgo a lo largo de la infancia para que, una vez terminado el desarrollo, no deje las típicas secuelas y todos esos problemas asociados que van multiplicándose y empeorando a lo largo de toda la vida.

(20 repeticiones de cada ejercicio. Se ha de subir con potencia, pero sin descontrol. Y bajar algo más despacio)

(20 repeticiones de cada ejercicio.E Se ha de subir con potencia, pero sin descontrol. Y bajar algo más despacio)

(5 repeticiones con cada pie)

(Los ejercicios se deben realizar con portencia y control. Nunca cansado)

La intención de estos ejercicios es potenciar la musculatura que eleva el arco interno del pie. Si no se realizan de forma correcta o existen molestias al realizarlos, debe consultar a un profesional. Aunque, entendemos que en caso de detectar un pie plano, se debería acudir, se realicen o no estos ejercicios.

Los ejercicios deben realizarse de forma diaria para que tengan algún efecto durante el desarrollo. Por ello, es importante establecerlos como una rutina.